Diálisis peritoneal en el Hospital Dr. Gustavo Fricke: Una alternativa que permite a joven a asistir al colegio de forma normal

La terapia, que se realiza en el hospital de mayor complejidad de la red asistencial del Servicio de Salud Viña del Mar Quillota, se realiza en el domicilio durante la noche.
Lo que comenzó como un control médico por una posible anemia terminó transformándose en un diagnóstico que cambiaría la vida de Florencia Estay (15 años) y su familia. Gracias a la diálisis peritoneal, la adolescente ha podido retomar sus actividades y proyectar nuevamente su futuro.
“Cuando me dijeron que tenía que empezar diálisis yo pensé que me iba a morir, porque tenía una tía que falleció mientras estaba en diálisis. Entonces me asusté mucho. Pero después entendí que el tratamiento era para ayudarme y que podía seguir adelante. Fue un proceso difícil al principio, pero con el apoyo de los doctores y mi familia he ido saliendo adelante”, relata.
Actualmente, Florencia realiza su tratamiento cada noche mientras duerme, lo que le permite llevar una rutina mucho más cercana a la de cualquier adolescente. “Antes con la hemodiálisis salía muy cansada y tenía muchas restricciones, incluso con el agua que podía tomar. Ahora con la diálisis peritoneal me dializo durante la noche, mientras duermo, y durante el día puedo hacer mi vida más normal. Eso significa que puedo volver al colegio y retomar mis actividades”, explica.
El proceso no ha sido fácil, dado que la enfermedad implicó cambios importantes en su vida y en la de su familia: “Al principio fue muy difícil porque tuve que cambiar muchos hábitos, como la alimentación, y aprender a cuidarme más. Pero con el tiempo uno se adapta. Ahora incluso en mi casa todos se acostumbraron a cocinar con menos sal. Ha sido un proceso largo, pero también una oportunidad para seguir adelante y pensar en mi futuro”, cuenta la joven.

Un diagnóstico inesperado

La madre de Florencia, Sandra Olivares, recuerda que todo comenzó en noviembre de 2024, cuando acudieron a un control médico pensando que la joven presentaba síntomas de anemia. “Somos de Concón y llegamos al Hospital Dr. Gustavo Fricke en noviembre de 2024 por un control médico, porque pensábamos que Florencia tenía una anemia severa. Sin embargo, los exámenes mostraron que su creatinina estaba muy alta para su edad, y nos derivaron de inmediato a urgencias pediátricas. A partir de ahí comenzó todo el proceso de hospitalización y estudios, hasta que finalmente, a través de una biopsia, se confirmó que tenía una enfermedad autoinmune que estaba dañando sus riñones”, relata.
“Como familia fue un impacto muy fuerte. Uno no se imagina que una niña de trece años pueda enfrentar una enfermedad de este tipo. Hubo momentos muy difíciles, de muchas hospitalizaciones y desgaste emocional. Pero lo que más rescato de todo ese tiempo es la fortaleza de Florencia. A pesar de todo lo que le tocó vivir, siempre fue ella la que muchas veces nos dio la fuerza para seguir adelante”, señala.
La diálisis peritoneal representó una nueva etapa para Florencia y su familia. “Ahora que comenzó con la diálisis peritoneal lo vemos como una nueva oportunidad. Sabemos que tiene que conectarse a una máquina durante la noche, pero al mismo tiempo eso le permitirá volver a tener una vida más normal, retomar el colegio y sus actividades. Como familia vemos este proceso con esperanza, porque significa que Florencia puede volver a ser ella misma”, afirma su mamá.
Un tratamiento que permite continuar con la vida cotidiana
La nefróloga del Hospital Dr. Gustavo Fricke, Dra. Macarena Sáenz, explica que esta terapia tiene como principal ventaja que puede realizarse en el domicilio del paciente. “La diálisis peritoneal es una técnica que tiene una gran ventaja para los pacientes, porque puede realizarse en el domicilio. Generalmente, se hace durante la noche, mientras la persona duerme, por un período que puede ir entre ocho y once horas, lo que permite que durante el día el paciente pueda desarrollar una vida bastante normal. Por eso es una terapia especialmente útil para niños, adolescentes, jóvenes que estudian, adultos que trabajan y también para personas mayores a quienes les resulta más complejo trasladarse tres veces por semana a un centro de diálisis”, explica.
“La principal ventaja de la diálisis peritoneal es la calidad de vida que permite mantener. Es una terapia relativamente sencilla, en la que se enseña a los pacientes una serie de cuidados básicos, como el lavado de manos, la desinfección de superficies y la correcta conexión a la máquina. Gracias a esto, muchas personas pueden seguir estudiando, trabajando y desarrollando sus actividades cotidianas mientras realizan su tratamiento”, agrega.
La especialista destaca además que esta modalidad también permite optimizar recursos del sistema de salud. “Es una alternativa muy valiosa tanto para los pacientes como para el sistema de salud. Al realizarse en el domicilio, permite optimizar recursos hospitalarios y llegar a más personas que con la hemodiálisis tradicional. Por eso, es importante seguir fortaleciendo este programa, ya que muchas personas con enfermedad renal podrían beneficiarse de este tipo de tratamiento”, indica.
Acompañamiento permanente
Desde el equipo de enfermería, el proceso considera un acompañamiento continuo para que los pacientes aprendan a realizar su terapia de manera segura en su hogar. “En el programa de diálisis peritoneal acompañamos al paciente durante todo el proceso. Primero realizamos una charla para explicar en qué consiste la terapia y confirmar que la persona está dispuesta a asumir el tratamiento. Luego, se instala el catéter en pabellón y comienza un proceso educativo muy importante, donde enseñamos al paciente a cuidar su acceso peritoneal y a manejar la cicladora que utilizará en su casa”, explica la enfermera de la Unidad de Diálisis, Tamara Triviño.
“Una vez que el paciente aprende la terapia, lo acompañamos incluso en su domicilio. La primera conexión la realizamos junto a él para disminuir la ansiedad y revisar que el espacio donde se hará el tratamiento tenga las condiciones adecuadas. Después de eso, el paciente continúa su diálisis en casa y asiste a controles mensuales con enfermería y con la nefróloga del programa, manteniendo siempre un contacto cercano con el equipo de salud”, agrega.
La profesional señala que el compromiso del paciente es clave para el éxito del tratamiento. “La diálisis peritoneal permite adaptar el tratamiento al estilo de vida de cada persona. Muchos pacientes se dializan durante la noche y durante el día pueden trabajar, estudiar o realizar sus actividades cotidianas. Eso sí, requiere compromiso y responsabilidad, porque el propio paciente se convierte en el principal protagonista de su tratamiento, siempre acompañado por el equipo de salud”, concluye.