Tras una vasta trayectoria en cirugía cardiovascular, el Dr. Ernesto Aránguiz se acoge a retiro voluntario y deja un legado histórico de servicio público
- – Quienes han trabajado junto a él, resaltan su liderazgo sereno, su rigurosidad profesional y su compromiso irrestricto con el servicio público. Formador de generaciones, dejó una impronta basada en la ética, la disciplina y el respeto profundo por la vida.
- – De un total de 150 trasplantes de corazón realizados, al menos 130 han contado con la participación del médico.

“Ha sido un honor y un orgullo haber estado en el sistema público toda mi vida, y lo defiendo con mucha fuerza. Creo que el servicio público de nuestro país y, particularmente el de nuestro Hospital, son un gran sistema”. Con esas palabras el Dr. Ernesto Aránguiz Santander, jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular y jefe del Programa de Cardiopatía Terminal y Trasplante Cardiaco, describe su vocación de servicio, que lo ligó al Hospital Dr. Gustavo Fricke por 48 años. Desde ahí lideró al equipo que posee el mayor número de intervenciones de este tipo, un programa señero que lo posicionó como Centro de Referencia Nacional y lo consolidó también como pionero en la instalación de corazones artificiales en Chile.

Liderazgo que trasciende la región
El Dr. Aránguiz llegó al Hospital Dr. Gustavo Fricke en 1974. Se especializó en Bélgica, pero su vida laboral está completamente ligada al hospital viñamarino y sus pacientes, donde vio y vivió diversos cambios estructurales, sociales y tecnológicos con un especial liderazgo técnico y humano, con la inspiración del Dr. Jorge Kaplan y la ruta compartida con el Dr. Oneglio Pedemonte, posicionando al equipo de cardiocirugía como líder en cirugía cardiaca en Chile.
El legado del Hospital en el área se extendió a todo el país desde la creación del Comité de Cardiopatía Terminal y Trasplante en 1998. “Cuando asumí la jefatura, pensamos que debíamos llevar el servicio al máximo nivel de excelencia. Decidimos que el trasplante debía desarrollarse como un comité multidisciplinario, no como una iniciativa individual”.

Producto de ello, el Hospital de Viña del Mar recibió pacientes desde Arica a Punta Arenas. Antes “no había ningún centro público que realizara trasplantes cardíacos” y hoy el Hospital Dr. Gustavo Fricke cuenta con cerca de 150 trasplantes de corazón realizados, de los cuales al menos 130, han tenido la participación del Dr. Aránguiz. “Antes de la Reforma de Salud, el Hospital Fricke era un hospital con sus cuatro especialidades básicas, que funcionaba bien, pero era uno más dentro de la región, dado que el hospital base estaba ubicado en Valparaíso. Fuimos perseverantes, golpeamos puertas, hicimos proyectos y logramos que en 2006 se nos reconociera como Centro Nacional de Trasplante Cardíaco”, señala el facultativo.
Vocación pública
El médico es un gran defensor del sistema público, donde accede la gran mayoría de la población. Ingresar como alumno al Hospital Fricke fue, para él, “fascinante”. “Siempre he creído que el hospital público es donde están las mejores herramientas para que un médico se desarrolle realmente. Pero más importante que eso, es donde uno puede ser más útil. Los grandes regalos que podemos recibir los médicos están en el sistema público, con esos pacientes sencillos que expresan con mucha honestidad su agradecimiento y su esperanza. Acá teníamos a nuestros profesores, podíamos crecer y desarrollarnos. En mi época, las clínicas privadas eran pocas y no ofrecían esas opciones de crecimiento y desarrollo personal. Los hospitales reunían todas las condiciones”, comenta.

El Dr. Aránguiz, con su habitual sobriedad y sencillez, destacó que todos los logros en materia de avances clínicos y técnicos en su área no habrían sido posibles sin el equipo completo: médicos, enfermeras, personal de pabellón, secretarias, entre muchos otros. “Todos son fundamentales”. Y en ese camino, gracias al arduo trabajo de los funcionarios y al liderazgo adquirido por el establecimiento, el cirujano reconoce que se ha alcanzado el nivel, la tranquilidad y el orgullo de que “gran parte de nuestros cirujanos se forman aquí y son plenamente autovalentes”.
Hazañas técnicas y humanas
La cirugía cardiovascular fomenta un relación más que cercana con cada paciente , “con cada paciente uno vive una experiencia nueva y gratificante”. En la práctica médica forma vínculos indisolubles, profundos y “con los pacientes trasplantados esto se hace aún más evidente, porque con ellos empezamos la historia y nos tomamos de la mano hasta el final. Se establece una especie de familia”.
Un hito indiscutible y de relevancia internacional fue la implantación de los primeros corazones artificiales del país en 2013, proyecto liderado por el Dr. Aránguiz junto a los doctores Dr. Oneglio Pedemonte y Andrés Vera. Era sin lugar a dudas una idea “arriesgada y de vanguardia, que se realizó con el apoyo hospitalario y el nuestro, para demostrar que se podía. Y una vez que se demostró que era posible, el resto se sumó”.

El hito permitió que dos hombres adultos de 53 y 30 años cuya miocardiopatía severa había dejado sus corazones sin capacidad fueran beneficiarios de esta nueva tecnología. En definitiva, un hecho audaz para el sistema de salud y aún más para el sector público que permitió asegurar que la asistencia ventricular intracorpórea era posible como puente al trasplante definitivo.
Otro de los casos más impactantes, de acuerdo a su experiencia, fue el de Daillana Llanos. En 2004 y producto de miocardiopatía periparto fue sometida a un trasplante cardiaco. La cirugía se realizó en el establecimiento con óptimos resultados. El hecho marcó un hito: fue la primera mujer trasplantada cardíaca en Chile en completar un embarazo exitoso tras su cirugía.

El médico explica, “la paciente llegó con una falla cardíaca por una miocardiopatía periparto. Su corazón se deterioró a propósito del embarazo y tuvimos que trasplantarla. Diez años después quedó embarazada de manera sorpresiva, se controló acá y tuvo a su guagüita. Eso constituyó un hito. Esa noticia no solo fue importante a nivel nacional; apareció en portales de otros países sudamericanos. Fue muy impactante”.
Para la opinión pública no fue solo un logro clínico. Fue la confirmación de algo más profundo: que un trasplante no es únicamente prolongar la vida, sino restaurar proyectos, devolver posibilidades.
Transformación
“Era un Chile más modesto y sencillo. La medicina ha cambiado de manera notable y mirar hacia atrás es como vivir una realidad distinta. En ese entonces el diagnóstico se hacía fundamentalmente con la historia clínica y el examen físico. Existía un gran contacto humano, algo que no debe perderse. Las herramientas diagnósticas eran básicas: radiografía de tórax, electrocardiograma y poco más”, explica.
El Dr. Aránguiz recuerda que llegó a este hospital en 1974 como estudiante “y uno podía iniciar actividades prácticas en la Posta. De ahí no me moví más, salvo cuando fui médico general de zona y cuando estuve en Bélgica perfeccionándome”.

“Cuando vino la reforma de salud, el Hospital Fricke se instaló como cabeza del Servicio de Salud Viña del Mar Quillota y tuvo que hacerse cargo de muchas cosas que no tenía, y hacerlo con precariedad”, agrega.
Con el paso del tiempo, las dificultades no limitaron al equipo de cardiocirugía, sino que por el contrario, se hicieron todos los esfuerzos por llevar el conocimiento adquirido a otros lugares. “En Antofagasta formamos profesionales para que desarrollaran cirugía cardíaca allá. Los acompañamos hasta que estuvieron en condiciones de hacerlo solos, y hoy son un servicio importante. También nos tocó llevar esta experiencia a Guayaquil en varias ocasiones, invitados por colegas. También participé en la cirugía de separación de siameses en Valparaíso, realizando la parte cardíaca. Fue un evento muy significativo”.
“Cuando uno recorre todo ese camino y al hospital actual, que todavía puede crecer más cuando se desarrolle la segunda etapa, observa que es un lujo. Tenemos que defenderlo y cuidarlo. Ha sido una tarea de largo tiempo para llegar a este nivel. No hay ninguna estructura hospitalaria en la región que tenga las características, capacidades y también la comodidad que este hospital puede ofrecer a nuestros pacientes. De eso estoy muy orgulloso”.
Legados
El Dr. Jorge Kaplan es uno de los personajes más trascendentes de la cirugía cardíaca chilena y un referente indiscutido para la medicina pública del país. En 1968 realizó el primer trasplante cardíaco en Chile, apenas meses después del pionero mundial, situando al país en la vanguardia médica internacional en un contexto técnico y sanitario distante del actual.

Sin embargo, más allá de su destreza quirúrgica y su liderazgo clínico, quienes trabajaron junto a él destacan su profunda sencillez, su humildad y su vocación formadora. “Don Jorge es una figura nacional que nos pertenece como hospital y como región. Cuando hizo su primer trasplante cardíaco, seis meses después del primero en el mundo, en condiciones muy difíciles, demostró toda su jerarquía y más allá de su habilidad quirúrgica, destaco su calidad humana. Era una persona extraordinariamente sencilla y humilde. Mi relación con él fue más que de profesor a aprendiz; fue una relación filial. Y esa sencillez también la vi en mi maestro en Bélgica. Ambos tenían el mismo perfil”.
En el caso del propio Dr. Aránguiz, y más allá de los hitos técnicos, quienes han trabajado junto a él resaltan su liderazgo sereno, su rigurosidad profesional y su compromiso irrestricto con el servicio público. Formador de generaciones, dejó una impronta basada en la ética, la disciplina y el respeto profundo por la vida. “Las nuevas generaciones siempre construyen y muestran caminos nuevos. Tenemos que entenderlas y aprender de ellas. Pero en salud hay algo que no puede perderse: la empatía”.
Juan Carlos Gac, Director del Hospital, explicó que la labor del Dr. Aránguiz deja una vara muy alta no solo en el tema clínico, sino que en el humano. “Agradezco su tremendo compromiso con los pacientes, su labor permitió instalar al establecimiento en el concierto nacional. Deja una huella profunda en los pacientes y cada uno de los funcionarios que trabajaron con él, le deseamos éxito en cada uno de sus nuevos proyectos y le queremos transmitir que ésta siempre será su casa”.
Liderazgos que inspiran
La Dra. Denisse Cataldo, Subdirectora de Gestión Asistencial del SSVQP, expresó también el reconocimiento de la red: “muchos pacientes ahora están disfrutando de su vida gracias a una cirugía realizada por él y su equipo, muchos médicos que estamos en el servicio público tuvimos la suerte de ser destinatarios de la generosidad de compartir sus conocimientos. Sin duda lo extrañaremos, tanto funcionarios como pacientes, pero entendemos que las etapas se van cumpliendo y que ahora le toca disfrutar. Ha sido para mí un honor haber podido trabajar con él y tener la posibilidad de aprender a resolver las dificultades y problemáticas que nos plantea un centro tan complejo como el Hospital Dr. Gustavo Fricke con ese nivel de profesionalismo, conocimiento, habilidad y empatía, siendo con seguridad, un líder que inspira a otros”.