» Atención integral para el paciente con cáncer terminal

Atención integral para el paciente con cáncer terminal

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  • El apoyo psicosocial y emocional son junto con el tratamiento del dolor, pilares del cuidado entregado a los pacientes en el Programa de Cuidados Paliativos, el cual cumplió 15 años de trabajo.

Colaborar en el alivio del dolor y dar apoyo integral a los pacientes con cáncer terminal es el objetivo del Programa de Cuidados Paliativos y Alivio del Dolor del Hospital Dr. Gustavo Fricke del Servicio de Salud Viña del Mar Quillota, el cual cumplió 15 años de labor, dando apoyo a cerca de 7 mil familias durante ese tiempo.

En el marco de este aniversario, el establecimiento fue el encargado de organizar la III Jornada de Alivio del Dolor y Cuidados Paliativos de Viña del Mar, ocasión donde se compartieron experiencias y reflexiones en relación a los cuidados especiales que requieren los pacientes terminales, como atención de un equipo multidisciplinario y visita domiciliaria cuando es necesario.

Al respecto, la Dra. Silvana Miseroni, Jefe del Programa de Cuidados Paliativos del establecimiento, explicó que éste “es un programa ministerial y está garantizado por el GES. La experiencia del (hospital) Fricke data desde 1999 en que se inició atendiendo un grupo de pacientes que como requisito deben ser portadores de patologías neoplásicas o cánceres avanzados, vale decir en fase terminal, en que el diagnóstico ya está documentado. Y son derivados por sus médicos tratantes con la finalidad de aliviarlos en sus síntomas físicos y con la posibilidad de acompañarlos en su proceso, en el de los pacientes y sus cuidadores.  El propósito más importante del programa es poder velar por la calidad de vida de vida de las personas y también su calidad de muerte”.

En este sentido, el programa se articula en varios ejes, que apuntan a mejorar las condiciones de vida de las personas enfermas.  “Uno de los pilares es el alivio de los síntomas físicos. El dolor es el más frecuente, pero hay otros síntomas como disnea, síntomas digestivos, sicosomáticos. Hay que hacer un diagnóstico de cuál es el síntoma que está aquejando a esa persona y programar un tratamiento farmacológico para poder aliviar. Pero por otro, lado también está  otro pilar que es importante y que tiene relación con todas las intervenciones que se puedan hacer desde el punto de vista psicológico, psicosocial y espiritual”, indicó la especialista.

Mirada integral

La tarea que se efectúa en el programa, incluye el trabajo con el paciente y su entorno familiar, abordándolo de un punto de vista sistémico.  “No sólo trabajas con el cuerpo, sino con las emociones, con la mente, con la familia, el trabajo del grupo social, del ambiente, también es súper importante y no se da en otras áreas”, manifiesta el Dr. Yaeger.

En este sentido, es un enfoque diferente al de la medicina tradicional, indica el médico, “uno ha tenido que ampliar la mirada más estricta de la medicina tradicional, y eso ha sido una ganancia absoluta para uno como médico, para el equipo, para el paciente, al ofrecerle otras alternativas a las tradicionales, que existen en los hospitales públicos y privados”.

“El enfoque es diferente, tú trabajas con situaciones emocionales distintas, que afectan como el paciente se enfrenta a esta realidad nueva que le han dicho que tiene, por lo tanto la medicina complementaria o las otras áreas que le puedan ayudar al paciente son fundamentales. Uno necesita ver al paciente de manera muy integral, no solamente la parte clínica corporal, los síntomas que tiene o donde está ubicada la lesión. Sino que todo lo que significa desde el punto de vista emocional, que esa persona está pasando en relación a lo que está viviendo”, comenta.

María Isabel Álvarez, cuyo marido se encuentra dentro del programa, indica que ha sentido un respaldo en el programa, que los ha ayudado como familia a enfrentar la enfermedad: “Yo estoy más que agradecida, porque con la enfermedad de mi marido, sino fuera por los cuidados paliativos, no sé qué habría hecho. Yo tuve que dejar de trabajar. Y siempre digo, Dios fue muy grande contigo (a su marido) por entrar a los cuidados paliativos, porque remedio que me falta, yo voy y ellos me lo dan. Me han atendido sumamente bien. No puedo estar más agradecida de lo que estoy”.

Vocación y aprendizaje

Para el equipo que se desempeña en el Programa de Cuidados Paliativos y Alivio del Dolor el trabajar con este tipo de pacientes implica un enriquecimiento, ya que como explica Juan Pablo Yaeger “no nos dedicamos solamente a la parte clínica y a ver los síntomas que tiene. Sino que el equipo que conforma la unidad es multidisciplinario. Eso le da un enfoque distinto y es muy enriquecedor. El contacto directo con los pacientes, la forma en que te relacionas, hace que sea probablemente muy distinto a otras áreas de la medicina, a otras especialidades”.

De esta manera, “desde el punto de vista humano es muy enriquecedor, porque los fines de la medicina no es solamente salvar vidas, sino también el poder aliviar físicamente a las personas y poder ayudarlas a un buen morir. Esta dentro de los fines actuales de la medicina. Y cuando uno se da cuenta de la trascendencia de ese fin, en verdad es un privilegio poder atender a las personas que están en ese proceso”, comenta la Dra. Miseroni.

“El aprendizaje es todos los días. Con cada historia de vida uno va aprendiendo. Incluso uno se puede ver reflejado por las mismas situaciones que viven los pacientes que pueden ser similares a las que uno vive, por lo tanto acá hay un aprendizaje mutuo. Uno trata de enseñar herramientas al paciente para que pueda enfrentar la situación, tanto farmacológica como no farmacológica, trabajando día a día en relación a este significado de la vida”, concluye el Dr. Yaeger.

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