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Día del sueño: expertos del Hospital Dr. Gustavo Fricke SSVQ explican cómo cuidar el descanso de los adolescentes

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  • Hábitos como el uso de pantallas y consumo de chocolate y té antes de ir a dormir, provoca trastornos de sueño en niños y adolescentes. A esto se suman factores como enfermedades preexistentes y la predisposición genética de los pacientes.

El uso de pantallas poco antes de dormir, el consumo de té y/o chocolates puede producir problemas para quedarse dormido, llegando incluso a la privación crónica de sueño especialmente en adolescentes, explica Dra. Karina Rosso, neuróloga infantil del Hospital Dr. Gustavo Fricke y especialista en medicina del sueño, en el contexto del próximo Día del Sueño, el cual se conmemora el 15 de marzo.

La doctora del recinto explica que los adolescentes son uno de los  más afectados por malos hábitos: “En los adolescentes hay una condición propia de la edad que se corra el horario, que es un síndrome de fase retrasada de sueño, y además generalmente se quedan en videojuegos y al otro día tienen que levantarse para ir temprano al colegio”.

Rosso detalló que “en nuestra realidad, la gran mayoría de los adolescentes deben levantarse a las 6:30- 7 am para acudir al colegio, con este horario, deberían estar durmiendo a las 22 – 22:30 hrs, lo cual está muy lejano a la realidad. Eso provoca que la gran mayoría de los adolescentes estén con privación crónica de sueño”.

 La especialista sostiene que un sueño inadecuado, sea por calidad o cantidad de horas  “puede alterar significativamente el funcionamiento de los adolescentes durante el día. Esto se puede manifestar como excesiva somnolencia diurna, alteraciones del comportamiento con dificultad para la atención o concentración, y alteraciones del estado de ánimo con apatía o irritabilidad”.

RENDIMIENTO ESCOLAR Y HÁBITOS DE SUEÑO

Otra consecuencia de la privación de sueño se da en el rendimiento académico. Esto incluso podría confundirse con otro tipo de patología, indicó Rosso:  “Todo ello deriva frecuentemente en un deterioro en el aprendizaje y el rendimiento escolar, siendo muchas veces erróneamente diagnosticado como déficit atencional o interpretado como cambios propios de la adolescencia”.

La solución dice, recae en los padres  ”es fundamental evitar el exceso de pantallas en los niños y adolescentes, quienes, en parte por motivos sociales, tienden a estar en el computador o celular hasta muy tarde. La luz azul de las pantallas, disminuye la producción de melatonina, hormona que regula el reloj biológico, con lo cual los niños duermen menos horas de lo necesario”.

Por último, hizo hincapié en regular los hábitos de sueño y alimentación. “Mantener un horario relativamente fijo para iniciar la rutina de sueño, el cual puede tener una variación de 1 hora durante los días de semana y hasta 2 horas los fines de semana. En niños mayores, se debe evitar el consumo de todos los alimentos estimulantes, entre los cuales están las bebidas cola, te, café y chocolate”.

UN PROBLEMA DE HÁBITOS

El Doctor Gustav Rhode, Jefe de Neurología del Hospital Dr. Gustavo Fricke, puntualizó que para evitar trastornos de sueño en la vida adulta, es necesario cultivar una rutina desde niños. A lo largo del tiempo, las consecuencias de un mal dormir pueden llegar incluso a trastornos hormonales “si uno cambia el ciclo del sueño, cambian los niveles hormonales y el metabolismo deja de ser el mismo, hay un trasfondo endocrinológico que es más complejo que dormir o no dormir”.

Además, explicó que los requerimientos de sueño van cambiando durante la vida de las personas, por ejemplo, “la gente mayor tiene menos que la gente más joven, hay harta variabilidad, pero la gente mayor no suele tener un sueño mayor a 6 a 7 hrs y superficial, son menos profundos y eso significa que los pacientes comienzan a despertarse frecuentemente”.

Por último, Rhode explicó que el estilo de vida occidental no ayuda a mantener una buena higiene del sueño. “Estamos todo el día estresados, estamos llenos de estímulos, llegamos a la casa y tampoco tenemos un hábito de tener un período de relax para empezar a dormir, sino que uno hace muchas cosas hasta que quedar rendido”.